FUNDAÇÃO MALCOLM LOWRY

FUNDAÇÃO MALCOLM LOWRY

Este blogue foi criado com o intuito de unir a comunidade lowryana de todo o mundo, a fim de trocar ideias e informação sobre o autor, promover a organização de conferências, colóquios e outras actividades relacionadas com a promoção da sua obra. Este é o primeiro sítio trilingue feito no México sobre o tema. Cuernavaca, México.


Malcolm Lowry Foundation


This blog was created to comunicate all lowry scholars, fans and enthusiastics from around the world in order to promote the interchange of materials and information about the writer as well as organize events such as lectures, colloquiums and other activities related to the work of the author. Cuernavaca, Mexico.


FONDATION MALCOLM LOWRY

Ce blog a été crée dans le but de rapprocher la communauté lowryenne du monde entier afin de pouvoir échanger des idées et des informations sur l'auteur ainsi que promouvoir et organiser des conférences, colloques et autres activités en relation avec son oeuvre. Cuernavaca, Morelos, Mexique.

martes, 28 de julio de 2009

EN TORNO A BAJO EL VOLCÁN

por Marcelo Teixeira

El próximo 28, Malcolm Lowry cumpliría cien años. En vida publicó solamente dos obras, pero eso no impide que este autor inglés sea hoy considerado uno de los mayores escritores del siglo XX y que Bajo el volcán, su obra mayor, figure entre las más variadas listas de lecturas obligatorias, como es el caso de la revista Time, el periódico Le Monde y la Modern Library. Ahora bien, ¿qué tiene de diferente Bajo el volcán? ¿La complejidad y la descripción prodigiosa de las sensaciones y de los estados del alma? ¿La amplitud y la erudición de las referencias? ¿La capacidad metafórica? ¿La denegación sistemática de la publicación por parte de los editores? ¿La categorización de la desesperación? ¿La fuerza de su simbolismo? ¿Los excesos y los delirios del Cónsul? ¿El misticismo de su arquitectura narrativa? Todo eso y mucho, mucho más, presentado en una historia aparentemente simple: cierta mañana Yvonne regresa a Quauhnáhuac para tratar de reconciliarse con Geoffrey Firmin, exCónsul inglés en aquella ciudad mexicana, en un proceso de autodestrucción acelerada. Doce horas después, ambos dejaron de pertenecer al mundo de los vivos. La literatura gana una bella historia de amor, intensa, trágica y compleja. Inmortal. La obra adquirió una veneración poco común, cediendo nombre a festivales de música, cantinas y tabernas, blogs y páginas de Internet, workshops de escritura creativa o cooperativas de apicultores, constituyendo un grupo de admiradores cuya devoción se expresa de múltiples formas.
En Portugal, Bajo el volcán fue publicada en 1965 (ocho años después de su edición en Estados Unidos e Inglaterra), y no suscitó interés sino en un círculo restringido de lectores que lo comentaban en tertulias. Manuel Gusmão es su admirador confeso, también Baptista-Bastos, que recibió la novela de manos de Carlos de Oliveira, autor que le brinda un homenaje con el poema “Debaixo do Vulcão”, incluido en el libro Micropaisagem, en 1968. También otros poetas le dedican atención: Herberto Helder traduce algunos poemas de Lowry al portugués, Al Berto dedica a Lowry cinco “cartas inúteis” en el Diário de Notícias del 13 de enero de 1985 y lo evocará, años más tarde, en O Anjo Mudo. Una década después, José Agostinho Baptista, poeta y traductor y admirador de Malcolm Lowry, publica Debaixo do Azul sobre o Vulcão, texto intenso que cubre sentimentalmente toda la geografía de México, sobre la cual va pasando la sombra y los ambientes de los personajes de Bajo el volcán. En el 2000, Manuel de Freitas le rinde homenaje con la publicación de Todos contentes e eu também (nombre de una cantina de Tomalín que aparece al final del capítulo IX de libro de Lowry), eso, además del epígrafe, contiene los poemas “El Fartolito”, la cantina más famosa del libro, y “Gusano Rojo”, una de las innumerables bebidas que Geoffrey Firmin bebe a lo largo del libro. El tributo continuaría al año siguiente con “Gloomy Sunday” y “Whiskey on a Sunday”, de su nuevo libro: Os Paraísos Artificiais. En México, país donde Bajo el volcán es particularmente apreciado, recibió la aclamación de Octavio Paz, Carlos Fuentes y José Emilio Pacheco, que ganó, en 1991, el Premio de Ensayo Malcolm Lowry, y no se resistió a traducir algunos poemas del autor inglés. En México, Roberto Bolaño escribió Los detectives salvajes, que lleva un epígrafe de Lowry. “A frase nunca dita”, cuento de Alicia Giménez Bartlett incluido en el colectivo O teu nome flutuando num adeus, publicado en Portugal el año pasado, cuenta la historia de un personaje que sigue los pasos de Lowry en Cuernavaca buscando El Farolito, que, al contrario de lo que pasa en la novela, nunca existió allí, pero sí en Oaxaca. Jean-Paul Sartre también admiraba la obra, como su compatriota Olivier Rolin, que pasó hace pocas semanas por Portugal en su regreso a Francia para participar en el coloquio evocativo del centenario de Malcolm Lowry. Su hermano Jean Rolin publicó recientemente Un Chien Mort Après Lui, título tomado de la última frase de Bajo el volcán. Una comprensión completa de esta obra es imposible sin la lectura de A Companion to Under the Volcano. Para escribirlo, el autor, el neo-zelandés Chris Ackerley, vivió algunos meses en Cuernavaca para reconstruir los pasos de Malcolm Lowry.
La adaptación del libro al séptimo arte constituyó siempre una tentación y daba por sí mismo para una película. Muchos realizadores lo habían intentado, con la ayuda de reconocidos escritores. Guillermo Cabrera Infante escribió un guión para el realizador Joseph Losey, que fue rechazado por tener como pseudónimo G. Caín, muy parecido a Michael Caine, quien era considerado por Losey un actor menor. No tuvieron mejor suerte los guiones de Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Luis Buñuel (quien consideraba imposible filmar lo que está en el alma de una persona) o de los realizadores Jules Dassin y Ken Russell. Tras bambalinas, actores como Jack Nicholson, Richard Burton o Robert Shaw, no escondían su deseo de representar el papel de Geoffrey Firmin. Por fin, John Huston, que estudiara innumerables guiones, supo que Guy Gallo, un joven estudiante de Yale que nunca había trabajado en el cine, había logrado hacer en siete días lo que nadie consiguió en 30 años. Apasionado por México, John Huston conocería a Lowry en Cuernavaca y ocuparía, durante las filmaciones, la casa que el escritor alquilara, hoy transformada en “Hotel Bajo el Volcán” en la calle Humboldt, la célebre Nicaragua del libro. Con Albert Finney y Jacqueline Bisset en los principales papeles, Bajo el volcán fue filmado en México y llegó a las salas de cine en 1984. Película desdeñada por los admiradores del libro, es considerada, a pesar de la excelente actuación de Finney, una de las obras menores de John Huston, autor de las reconocidas cintas: El tesoro de la sierra madre y La noche de la iguana. Por autorizar la adaptación, Margerie Bonner, la viuda de Malcolm Lowry, recibió 350 mil dólares. Mezcal, del mexicano Ignacio Ortiz, no es una adaptación de la obra de Lowry, pero recibe de ella la inspiración de hacer una historia sobre un grupo de personas que perseguidas por la culpa, por el desamor y el deseo de venganza, se encuentran casualmente un día en el bar El Farolito, en Parián, para aliviar su dolor con la ayuda del mezcal. En los Premios Ariel de México, Mezcal, recibió seis premios, incluido “mejor filme”, y también fue condecorado en varios festivales internacionales.
La obra maestra de Malcolm Lowry también motivó la realización de varios documentales. En 1976, la National Film Board of Canada, país donde Malcolm Lowry vivió algunos años, produjo Volcano: An Inquiry Into the Life and Death of Malcolm Lowry. Realizado por Donald Brittain y John Kramer, con la participación de Richard Burton, ganaría seis premios en aquel país (incluido el de “mejor documental”) y varios en el extranjero. En 1988, Óscar Menéndez realizó Malcolm Lowry en México, documental que recupera los pasos del escritor en aquel país. Trabajo intenso, rescata una Cuernavaca paradisíaca e infernal, y reinventa el ambiente que inspiró Bajo el volcán. Este documental fue galardonado con el premio a la mejor fotografía e investigación literaria en la Primera Bienal de Video.
En 1981, la canadiense Listen for Pleasure editó Bajo el volcán en dos casetes, con la voz del actor inglés Christopher Cazenove. A partir de abril de 2009, fue editada una nueva versión en MP3, con dos horas cincuenta y cuatro minutos de duración. En marzo de 1988, DH Audio edita en tres casetes una versión narrada por Nick Ullett, actor inglés naturalizado norteamericano que integró, entre otros, el elenco de “Um vagabundo na alta-roda”. Con duración de tres horas cuarenta y cinco minutos, Phoenix Audio editaría en 1997 la misma grabación en versión audiobook. En 2009, Blackstone se asocia a las conmemoraciones del centenario del escritor, editando una versión de John Lee, que antes dio voz a las obras de Jack London y de Kasuo Ishiguro.
La música también brindó homenaje al libro de Malcolm Lowry. Después de abandonar Cream (que fundó en 1966 con Eric Clapton), Jack Bruce inició en 1971 una carrera de solista con el álbum Harmony Row. Una de sus piezas, “The Consul at sunset”, está inspirada en el personaje de Geoffrey Firmin. El multiinstrumentista francés Bernard Lubat (varias veces compañero de Jean-Luc Ponty en Stan Getz), editó en 1974 Au Bon Livre (ode to Malcolm Lowry). En la primavera de 1998, en Berlín, un grupo sedujo los clubs nocturnos. Utilizando instrumentos poco convencionales, la banda Malcolm Lowry apostaba a una sonoridad melancólica, usando una voz profunda que hablaba de la despersonalización de la vida urbana, de lo efímero de las relaciones, de la soledad y del amor no correspondido. En agosto del año siguiente grabaría un único disco antes de desintegrarse. El sabido interés de Malcolm Lowry por la música y, en particular, por el jazz llevó a un grupo de músicos dirigidos por Graham Collier a asociarse y a editar un disco de homenaje. Surgió así, en 1978, el LP doble The Day of the Dead. Por atrás de las composiciones musicales, palabras de diversas obras del autor ingles dan cuerpo a un disco original, llevando a Raúl Ortiz y Ortiz, aclamado traductor de Bajo el volcán al español, a decir que “no sólo capta y expresa fielmente una interpretación personal de los conflictos existenciales de la obra, evoca también la paradoja entre la alegría y la tristeza del Día de Muertos en mi país”. En 2001 fue comercializada una versión en CD.
En 1947, Fletcher Markle, actor y realizador (y adaptador no reconocido de A Dama de Xangai, de Orson Welles), presentó en CBS Radio una adaptación radiofónica de Bajo el volcán y Graham Collier (que dirigía «The Day of the Dead») habría lo mismo para una versión de teatro radiofónico («Hi-Fi Theatre»). Durante noventa minutos, la BBC transmitió la pieza en el programa «Monday Play», el día 12 de marzo de 1979. Más recientemente, la compañía de Laurent Gutmann, director francés de teatro (y escenificador de piezas de escritores como Genet, Duras, Gorki o Brecht) llevó a escena una nueva adaptación: “Je Suis Tombé”.
El campo de la pintura también ha recibido su inspiración. En México, particularmente, hay artistas entusiasmados por transportar a la tela la frustrada relación del Cónsul con Yvonne Firmin. Alberto Gironella, pintor y poeta de origen catalán, dedicó parte de su obra a interpretar líricamente la simbología del alcohol, del amor y de la locura del romance, es el autor del mural “El Viacrucis del Cónsul”, que la última edición mexicana de Bajo el volcán tiene en la portada. Recientemente fue inaugurada la sala Alberto Gironella en el Jardín Borda, en Cuernavaca, que recibirá trabajos del pintor inspirados en aquella obra. En esa misma ciudad, en 2006, artistas de varios países estuvieron presentes en “Quauhnáuhuac – The Straight Line is a Utopia”, frase tomada del libro que dio nombre a la exposición. El imaginario del libro inspiró también a Daniel Lezama a pintar “La Muerte de Empédocles”. Realizado para el restaurante Gloria, antigua “pulquería” de la Ciudad de México, el cuadro recrea un ambiente de cantina donde sobresalen Mayahuel (diosa azteca del agave, a partir del cual se producen el mezcal y el tequila) y un hombre sentado en el suelo, Phil Kelly, reconocido pintor irlandés que cambió su patria por México y que, como Lowry, participaba del gusto por las bebidas mexicanas, y también Empédocles/Geoffrey Firmin, el Cónsul maltratado. En el fondo, un volcán, el Etna, donde el filósofo griego se suicidó, pero también, naturalmente, el Popocatepetl de Bajo el volcán.
Al vivir en México por más de cuarenta años, el holandés Bob Schalkwijk, continúa con la tradición de los fotógrafos que sentirán el peso del paisaje físico y humano de aquel país. Su trabajo, «El volcán de Quauhnáhuac», recrea el ambiente en que transcurre Bajo el volcán, uniendo sus trabajos sobre los indios tarahumaras, los lacandones, que le dieron renombre internacional.
No podría faltar, entre los extraordinarios admiradores de la obra, quien considerase que la trágica historia de Geoffrey e Yvonne ha inspirado “exageradamente” a algunos escritores. El colombiano Iván García Palacios sostiene que el libro de Lowry sirvió de inspiración a Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. En su blog dedicado al tema, expone los argumentos, comparando párrafos de las dos obras, analizando cuidadosamente las entrevistas de su compatriota, ligando discursos y declaraciones de Carlos Fuentes y comparando datos y coincidencias de algunos acontecimientos. ¿Prueba eso que una admiración desmedida se sobrepone al análisis lúcido o es finalmente una verdad descubierta y revelada? Estudie (y decida) el lector por sí mismo en: http://geneticaliteraria.blogspot.com.
Bajo el volcán continúa, 62 años después de su publicación, juntando fieles, incentivando estudios, fascinando a nuevos lectores. Cuando el libro fue editado en España, Jorge Semprun afirmó que era necesario obligar a quienes no conocen el romance, a leerlo y releerlo y Cabrera Infante dijo que por muchos lectores que tenga, nunca tendrá bastantes. El centenario de Malcolm Lowry constituye un pretexto renovado para leer o releer la trágica historia de Geoffrey Firmin y de Yvonne. También por esa razón el próximo día 28 de julio, Malcolm Lowry, más que ningún otro escritor, merece un brindis. “¡Salud, Malcolm!”

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