FUNDAÇÃO MALCOLM LOWRY

FUNDAÇÃO MALCOLM LOWRY

Este blogue foi criado com o intuito de unir a comunidade lowryana de todo o mundo, a fim de trocar ideias e informação sobre o autor, promover a organização de conferências, colóquios e outras actividades relacionadas com a promoção da sua obra. Este é o primeiro sítio trilingue feito no México sobre o tema. Cuernavaca, México.


Malcolm Lowry Foundation


This blog was created to comunicate all lowry scholars, fans and enthusiastics from around the world in order to promote the interchange of materials and information about the writer as well as organize events such as lectures, colloquiums and other activities related to the work of the author. Cuernavaca, Mexico.


FONDATION MALCOLM LOWRY

Ce blog a été crée dans le but de rapprocher la communauté lowryenne du monde entier afin de pouvoir échanger des idées et des informations sur l'auteur ainsi que promouvoir et organiser des conférences, colloques et autres activités en relation avec son oeuvre. Cuernavaca, Morelos, Mexique.

miércoles, 24 de abril de 2019

Gordon Bowker

Acabamos de enterarnos, por una comunicación de Mrs. Ramdei Bowker con nuestro compañero Alberto Rebollo, del fallecimiento de Gordon Bowker el pasado 14 de enero de 2019.
Gordon Bowker (Birmingham, Inglaterra) fue escritor y periodista. Impartió cursos de filosofía, filología inglesa y sociología en la Universidad de Nottingham e hizo una maestría en artes en la Universidad de Londres. Fue catedrático de sociología en el Goldsmiths College de Londres. Su trabajo sobre la vida de Malcolm, Lowry Pursued by Furies. A Life of Malcolm Lowry, publicado en Inglaterra en 1993 es una guía imprescindible para los interesados.
Descanse en Paz.





domingo, 21 de abril de 2019

Botellas...



The Consul dropped his eyes at last. How many bottles since then? In how many glasses, how many bottles had he hidden himself, since then alone? Suddenly he saw them, the bottles of aguardiente, of anís, of jerez, of Highland Queen,  the glasses, a babel of glasses — towering, like the smoke from the train that day — built to the sky, then falling, the glasses toppling acid crashing, falling downhill from the Generalife Gardens, the bottles breaking, bottles of Oporto, tinto, blanco, bottles of Pernod, Oxygénée, absinthe, bottles smashing, bottles cast aside, falling with a thud on the ground in parks, under benches, bed’s, cinema seats, hidden in drawers at Consulates, bottles of Calvados dropped and broken, or bursting into smithereens, tossed into garbage heaps, flung into the sea, the Mediterranean, the Caspian, the Carribbean, bottles floating in the ocean, dead Scotchmen on the Atlantic highlands — and now he saw them, smelt them, all, from the very beginning— bottles, bottles, bottles, and glasses, glasses, glasses, of bitter, of Dubonnet, of Falstaff, Rye, Johnny Walker, Vieux Whisky, blanc Canadien, the apéritifs, the digestifs, the demis, the dobles, the noch ein Herr Obers, the et glas Araks, the tusen taks, the bottles, the bottles, the beautiful bottles of tequila, and the gourds, gourds, gourds, the millions of gourds of beautiful mescal... The Consul sat very still. His conscience sounded muffled with the roar of water. It whacked and whined round the wooden frame-house with the spasmodic breeze, massed, with the thunderclouds over the trees, seen through the windows, its factions. How indeed could he hope to find himself to begin again when, somewhere, perhaps, in one of those lost or broken bottles, in one of those glasses, lay, for ever, the solitary clue to his identity? How could he go back and look now, scrabble among the broken glass, under the eternal bars, under the oceans?

Under the Volcano, Chapter 10





El Cónsul bajó al fin los ojos. ¿Cuántas botellas desde entonces? ¿En cuántos vasos, en cuántas botellas se había escondido, solo, desde entonces? De pronto las vio, botellas de aguardiente, anís, jerez, Highland Queen, las copas, una babel de copas —que ascendía como el humo del tren aquel día— construida hasta el cielo y que luego se derrumbaba y los vasos se volcaban y rompíanse y rodaban cuesta abajo por la pendiente de los Jardines del Generalife, las botellas se quebraban, botellas de oporto, tinto, blanco, botellas de Pernod, Oxygenée, ajenjo, botellas que se hacían añicos, botellas desechadas que caían con golpe seco en los terrenos de los jardines, bajo las bancas, camas, butacas de cine, ocultas en cajones de los consulados, botellas de Calvados que al caer rompíanse o se hacían añicos, las que caían en montones de basura, las que eran arrojadas al mar, al Mediterráneo, al Caspio, al Caribe, botellas que flotaban en el océano, escoceses muertos en las montañas del Atlántico, y ahora las veía, las olía a todas ellas, desde el principio: botellas, botellas, botellas y copas, copas, copas, de amargo Dubonnet o de Falstaff, rye, Johnny Walker, Vieux Whiskey blanc Canadien, aperitivos, digestivos, demis, los dobles, los noch ein Herr Obers, los etglas Araks, tusen taks, las botellas, las hermosas botellas de tequila y las ollas, ollas, ollas, los millones de ollas de hermoso mezcal... El Cónsul permaneció sentado completamente inmóvil. Su conciencia resonaba apagada por el estrépito del agua. Golpeaba y gemía con la brisa espasmódica en torno a la armazón de madera de la casa, amontonaba, con los nubarrones de tempestad que se veían de, las ventanas por encima de los árboles, sus atalayas. ¿Cómo podía encontrarse a sí mismo, comenzar de nuevo, cuando, en algún lugar, tal vez, en una de aquellas botellas rotas o perdidas, en una de esas copas, se hallaba, para siempre, la 
clave solitaria de su identidad? ¿Cómo volver atrás y buscar ahora. husmear entre los vidrios rotos bajo los eternos bares, bajo los océanos?

Bajo el volcán, Capítulo X




Libro sagrado V

Antes, creíamos que el Origen (con “O” mayúscula, por supuesto) daba orden y sentido al conjunto, pero Darwin (1809-1882) comenzó a pensar de modo más humilde, pensó en el ojo, por ejemplo, y descubrió que la información genética y las presiones ambientales, la selección natural, funcionan de manera no intencionada y contingente para producir la enorme variedad de ojos que tenemos en este planeta y que seguirán transformándose en un proceso que va a desencajar, deformar, transformar y transfigurar a los ojos hasta el fin de los tiempos…

También creíamos que teníamos una ascendencia sagrada, que veníamos de una estirpe de dioses con un Plan Maestro, pero Marx (1818-1883) comenzó a pensar de modo más humilde y revisó la historia y descubrió que “el hombre produce al hombre” y que hemos ido transformándonos en un proceso que va a desencajar, deformar, transformar y transfigurar a las personas hasta el fin de los tiempos…

En su libreta personal, Malcolm Lowry trazó una línea abajo del 7 de junio de 1944 y copió allí la historia del Génesis, cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso. No podemos volver al paraíso, ese estado de inocencia prehumano está perdido para siempre. Sólo nos queda seguir adelante en un proceso que va a desencajarnos, deformarnos, transformarnos y transfigurarnos hasta el fin de los tiempos…

Impulsados por un constante desequilibrio (como el Cónsul), nos hemos convertido en peregrinos (como el Cónsul) y estamos obligados a caminar (como el Cónsul), con esfuerzo constante (como el Cónsul), a lo desconocido. “…mientras que él caía, caía en el interior del volcán, después de todo debió haberlo ascendido, si bien ahora había este ruido de lava insinuante que crepitaba en sus oídos horrísonamente, era una erupción, aunque no, no era el volcán, era el mundo mismo lo que estallaba, estallaba en negros chorros de ciudades lanzadas al espacio, con él, que caía en medio de todo, en el inconcebible estrépito de un millón de tanques, en medio de las llamas en que ardía un millón de cadáveres, caía en un bosque, caía...” (Bajo el volcán, Capítulo XII).

La única salida posible es seguir adelante y enfrentar la verdad: admitir que no hay un poder trascendente, que estamos aquí solos ante la indiferencia del universo, que la vida es mortal y pasajera, que somos responsables de nosotros mismos y que usando nuestros propios poderes es posible dar significado a nuestra vida.

Enfrentar la verdad, sin pánico, puede llevarnos a reconocer que no existe otro significado de la vida más allá del que podemos darle al desplegar nuestros poderes (la curiosidad, la imaginación, el raciocinio, la creatividad, el trabajo, el amor) y que sólo una consciencia constante puede evitar que fracasemos. Igual que el Cónsul en Bajo el volcán. Claro, el costo es alto, es altísimo porque supone innovar sin saber bien a bien cómo; pero, qué más da, el costo siempre ha sido alto desde que salimos del paraíso… y el camino no tiene fin… El viaje que nunca termina

¿Le gusta este jardín que es suyo?

¡Evite que sus hijos lo destruyan!


FG
Quauhnáhuac
21.04.19