FUNDAÇÃO MALCOLM LOWRY

FUNDAÇÃO MALCOLM LOWRY

Este blogue foi criado com o intuito de unir a comunidade lowryana de todo o mundo, a fim de trocar ideias e informação sobre o autor, promover a organização de conferências, colóquios e outras actividades relacionadas com a promoção da sua obra. Este é o primeiro sítio trilingue feito no México sobre o tema. Cuernavaca, México.


Malcolm Lowry Foundation


This blog was created to comunicate all lowry scholars, fans and enthusiastics from around the world in order to promote the interchange of materials and information about the writer as well as organize events such as lectures, colloquiums and other activities related to the work of the author. Cuernavaca, Mexico.


FONDATION MALCOLM LOWRY

Ce blog a été crée dans le but de rapprocher la communauté lowryenne du monde entier afin de pouvoir échanger des idées et des informations sur l'auteur ainsi que promouvoir et organiser des conférences, colloques et autres activités en relation avec son oeuvre. Cuernavaca, Morelos, Mexique.

jueves, 27 de junio de 2019

Bajo el volcán está Cuernavaca

El martes 25 de junio de 2019 se presentó en el Jardín Borda, Cuernavaca, Morelos, el documental de Óscar Menéndez, Bajo el volcán está Cuernavaca. Lya Gutiérrez Quintanilla, Dany Hurpin, Alberto Rebollo, Félix García y el cineasta hicieron con los asistentes un diálogo abierto muy propositivo para encontrar caminos de acompañamiento al trabajo creativo que desde muy diversas disciplinas se sigue haciendo en Cuernavaca.















Presentación de Bajo el Volcán está Cuernavaca

Guiado por las bengalas de Bajo el volcán y como un auténtico explorador de laberintos y cautiverios, Óscar Menéndez nos presenta en Bajo el volcán está Cuernavaca, una revisión histórica del comienzo del siglo XX en Cuernavaca, época en que coincidieron en esta ciudad personas de genio, nómadas y vagabundos que en el desamparo y la barranca, allí, en la soledad abierta, buscaron también la trascendencia: las manos de otros solitarios.En su famosa carta a Jonathan Cape Lowry dice: “México es el sitio más apartado de Dios en el que uno puede encontrarse si se padece alguna forma de congoja, es una especie de Moloch que se alimenta de almas sufrientes”.
En 1937, a los 28 años, Malcolm Lowry escribió la primera versión de Bajo el Volcán que terminaría en la Navidad de 1944. Lowry vivió en México entre 1936 y 1938 y luego en 1945 hasta que fue deportado en 1946, junto con su esposa Margerie, por un asunto migratorio no resuelto, que pudo haber arreglado con una “mordida”.
Cuando Lowry llegó a México acababa de terminar la época de gran inestabilidad política que conocemos como el Maximato, y en la que se sucedieron varios presidentes después del asesinato de Obregón. El general Lázaro Cárdenas, que había sido Secretario de Guerra con Abelardo L. Rodríguez, era el presidente de la República para el período 1934-1940, y fue impuesto, como los anteriores, por Plutarco Elías Calles. Cárdenas hizo realidad, en la vida de los ciudadanos, los ideales de la Revolución. Alfabetización y educación básica para todos; educación y formación técnica de alto nivel para la mayor cantidad posible de jóvenes con la creación del Instituto Politécnico Nacional; fomento a la lectura y la divulgación de las ideas con la fundación del Fondo de Cultura Económica; reforma agraria y reparto de tierra a los campesinos; formación del Banco Ejidal para apoyo del trabajo en el campo; creación de parques nacionales; nacionalización de los ferrocarriles; nacionalización del petróleo; impulso y respeto a las artes entre las que sobresale la pintura con Orozco, Rivera y Siqueiros a la cabeza, la música con Silvestre Revueltas, Chávez y Moncayo, el grabado, que con la fundación del Taller de Gráfica Popular en 1937, dará una vuelta de tuerca; una política internacional de respeto a la soberanía de las naciones; vocación de servicio con los refugiados y exiliados, y un alto sentido de solidaridad internacional promovido por el propio presidente Cárdenas con personajes tan increíbles como Gilberto Bosques Saldívar (1892-1995). El 10 de enero de 1937 llegó León Trotsky como refugiado, y el 7 de junio de 1937 llegaron al puerto de Veracruz 456 niños españoles conocidos como “Los niños de Morelia”, huérfanos de guerra e hijos de combatientes republicanos.
Era la mejor época del México del siglo XX y Lowry pudo ver un sociedad vigorosa, llena de esperanzas y de fuerza tanto comunitaria como individualmente. Su amigo oaxaqueño, Juan Fernando Márquez, trabajaba para el Banco Ejidal y con él pudo constatar, porque lo acompañó algunas veces, que había préstamos de dinero en efectivo para los campesinos necesitados de apoyo económico. Ése era el tono de la realidad nacional y ése el México que deslumbró a Lowry:
“Una vez más se encontraban en camino los Wilderness, esa vez de regreso por la carretera por la que habían llegado, por lo que volvieron a ver el letrero Le gusta este jardíny La persona que destruya este jardín será consignada a la autoridad. Iban en asientos delanteros, por la ventana soplaba un viento fresco y algo parecía haber cambiado en Sigbjorn: se sentía contento de estar vivo, estaba disfrutando con el viaje, a pesar de ir transido de tristeza... Etla otra vez y las montañas, montañas y montañas de la misteriosa Oaxaca. Sigbjorn recordó la espantosa pobreza de las aldeas de ocho años antes, los pocos y pobres sembrados de maíz. Esta vez notaba un gran cambio, resultado directo de la obra del Banco. Por todos lados se veían ricos campos verdes, se tenía una impresión de fertilidad y de que el suelo respondía y los hombres vivían como debían vivir, con el viento y el sol y próximos a la tierra y amándola. Las granjas estaban cuidadas con amor y la forma de las terrazas y el trazado de los campos revelaban cuidado exquisito y sabiduría instintiva, pues la tierra mostraba los sentimientos y el genio del pueblo en relación con ella… pero nunca habrían podido hacerlo sin la ayuda del Banco. Y después un campo de trigo joven, nuevo y después un campo de trigo casi maduro, que adquiría tonalidades doradas, luego huertos de membrillos y melocotoneros… El Banco Ejidal había convertido todo en un jardín. Luego, fueron dejando atrás el estado de Oaxaca y también, en la oscura iglesia de la Virgen de los que no tienen a nadie, una vela ardiendo…”
José Gaos llegó a México en 1938 por un destierro obligado y aquí, en su tierra de destierro, vivió como si hubiera sido trasladado de una tierra española a otra, por lo que llegó a pensar que su destierro no era tal, sino “transtierro”. El término fue acuñado por él y define la experiencia de aquéllos que habiendo salido como consecuencia de la derrota de la República Española, encontraron en México una patria que les ofreció continuidad lingüística y, en gran parte, continuidad cultural. México fue para ellos como una “extensión” de España. El propio Gaos dice que en una comida que ofrecieron los profesores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México a sus homólogos españoles, fue obligado a hablar “...y queriendo expresar cómo no me sentía en México desterrado... se me vino a las mientes y a la voz la palabra transterrado, que sin duda quedó ajustada a la idea que había querido expresar con sinceridad” (Revista de Occidente, Mayo de 1966).
Para los exiliados españoles de la guerra civil era “fácil” ―así, entre comillas― adaptarse a México gracias a la identidad de la lengua y la mayoría de los aspectos culturales, y es comprensible que encontraran motivos suficientes para vivir alegremente en su nueva patria, que vendría a ser patria de sino y patria de destino. Pero para exiliados cuya lengua materna no es el español y cuya cultura materna tiene poco o nada que ver con la cultura Iberoamericana es más difícil experimentar el sentimiento de transtierro.
En la gradación de los desterrados, hay un tipo de desterrado que va más allá, hasta el límite, es el más puro de todos, el extranjero en todas partes, el que nunca encuentra acomodo, aquel que más que desterrado es un fugitivo. Generalmente sale siendo muy joven de su tierra natal y nunca regresa y no la extraña, porque es tan extranjero allí como en cualquier otra parte.
Este tipo de desterrado está representado a la perfección por Malcolm Lowry, quien vivió siempre como un desterrado en todas partes, a pesar de que, de un modo sofisticado y truculento, hundió sus raíces en la tierra y en el mar y probó a fondo el sabor de la vida. Lowry era un prófugo de su familia, de su patria, del mundo, de sí mismo. Su velocidad hacia la muerte es tal, que apenas da tiempo de entender lo que sugiere en varias partes: que el destierro es la vida y que morir es volver a casa. Su muerte, que ha generado tantas dudas y sobre la que se ciernen oscuramente las fuerzas del asesinato, se ve como el paso necesario de alguien que habiéndole dado el golpe a la vida está dispuesto a irse para no volver, está dispuesto a regresar a casa.
Para quien vive el destierro permanente, que no reconoce tierra natal ni lugar de origen, es “fácil” sobrellevar su sino porque se hermana cómodamente en cualquier comunidad, se identifica o encuentra elementos de identificación en cualquier cultura, y le bastan unos cuantos aspectos de esa cultura para construirse su propio mundo, que es siempre, otro mundo: un mundo fincado en éste, pero con otras características, otras relaciones y otros fines, inclusive otra luz, otras nubes y otras tormentas, un mundo encantado creado con retazos de este mundo.Julio Cortázar lo ha explicado en el Capítulo 71 de Rayuela: “Puede ser que haya otro mundo dentro de éste. Pero… Ese mundo no existe, hay que crearlo… Ese mundo existe en éste, como el agua existe en el oxígeno y el hidrógeno, o como en las páginas 78, 457, 3, 271, 588, 75 y 456 del diccionario de la Academia Española está lo necesario para escribir un cierto endecasílabo de Garcilaso”.
El desterrado permanente necesita crear otro mundo, ésa es su única posibilidad de redención. Este mundo y la vida como destierro, obligan la creación del otro, fuerzan la generación. Las marcas de ese otro mundo permanecen en este mundo como anclas de barcos carboneros que van meciéndose en alta mar.
En resumen, me parece que hicieron falta tres características para provocar el encuentro de personas de genio en Cuernavaca: 1. La fórmula postrevolucionaria: Justicia-Reconciliación-Trabajo. 2. Corazones nómadas. 3. La búsqueda de sentido.
Pero, claro, en este mundo siempre es propicia la disolución donde no quedará “ni una nube como rastro”, como ha dicho Shakespeare en La tempestad.
En el catálogo de su exposición en Folger Shakespeare Library de Washington en 1980, John Spencer escribió: “Shakespeare me ha llevado a considerar a la naturaleza en su papel profético. Cuando el agua agitada refleja una imagen, hace que la imagen se desintegre, profetizando así la eventual disolución de lo que refleja, lo cual es meramente una cuestión de tiempo: ya sea una brizna o una montaña”.

Félix García