FUNDAÇÃO MALCOLM LOWRY

FUNDAÇÃO MALCOLM LOWRY

Este blogue foi criado com o intuito de unir a comunidade lowryana de todo o mundo, a fim de trocar ideias e informação sobre o autor, promover a organização de conferências, colóquios e outras actividades relacionadas com a promoção da sua obra. Este é o primeiro sítio trilingue feito no México sobre o tema. Cuernavaca, México.


Malcolm Lowry Foundation


This blog was created to comunicate all lowry scholars, fans and enthusiastics from around the world in order to promote the interchange of materials and information about the writer as well as organize events such as lectures, colloquiums and other activities related to the work of the author. Cuernavaca, Mexico.


FONDATION MALCOLM LOWRY

Ce blog a été crée dans le but de rapprocher la communauté lowryenne du monde entier afin de pouvoir échanger des idées et des informations sur l'auteur ainsi que promouvoir et organiser des conférences, colloques et autres activités en relation avec son oeuvre. Cuernavaca, Morelos, Mexique.

martes, 3 de mayo de 2016

Cortázar - Ortiz



La cita de Malcolm Lowry que Julio Cortázar usa en el Capítulo 118 de Rayuela es del Capítulo III de Bajo el volcán, que en la traducción de Raúl Ortiz y Ortiz, dice:

"¿Cómo puedo ayudarte? ¿Cómo detenerlo? ¿Cómo ha de convencer el hombre asesinado a su victimario que no lo asediará? ¡Ah, el pasado se colma con mayor rapidez de lo que sabemos y Dios no es muy paciente con los remordimientos! Pero, ¿sirve de algo cuanto estoy tratando de decirte: que me doy cuenta hasta qué grado fui causa de que todo esto me aconteciera?"


lunes, 2 de mayo de 2016

Aniversario de nacimiento de Raúl Ortiz



Hoy, 2 de Mayo, celebramos el aniversario de nacimiento de Raúl Ortiz y Ortiz, nuestro querido amigo y compañero. Para recordarlo publicamos dos fotografías suyas, una donde aparece junto a Margerie Bonner, hacia 1965, y otra en la entrada de la casa de Lowry en Ripe, Inglaterra, en 1993.


domingo, 24 de abril de 2016

Carta a Gerald Noxon




Mi muy querido y viejo amigo Gerald, ¡vive Dios!
Echa por la ventana inmediatamente esta carta tan importante que tienes entre tus manos y escríbeme unas líneas al instante.
Supe por Conrad, que parece estar estupendo y en forma, que estabas en Toronto, adonde, por cierto, planeábamos ir este verano, aunque el proyecto se frustró. Maravillosa noticia. ¿Cómo estás, hombre? ¡Por Dios, dime algo! No he visto una cara humana, creo, desde hace diez años, ni le he gruñido a nadie en un año. ¿Y cómo están John Davenport, Julian Trevelyan, Hugh Sykes y Michael Redgrave? ¿Conoces ―y si es así dime cómo están― a Tom Harrison, Tom Forman y a Arthur Calder-Marshall? ¿Quién ha muerto o está prisionero y a qué clase de esperanza pueden o podemos agarrarnos, si es que hay alguna esperanza?
Llegué a Canadá procedente de Estados Unidos justo antes de la guerra, no pude volver a Estados Unidos cuando estalló y probablemente ahora ya no pueda volver nunca. Mis manuscritos, etc., estaban al otro lado de la frontera, lo mismo que el dinero y una esposa que recientemente se ha divorciado de mí. No obstante me presenté voluntariamente y me ofrecí a ir a Inglaterra para alistarme y me dijeron que me quedara aquí, cosa que hice; en cuanto al reclutamiento probablemente recibiré noticias de la marina canadiense hacia 1960 a tiempo para colaborar en el bloqueo de los Dokhobors (Secta de disidentes ortodoxos que migraron a Canadá para evitar la persecución en 1898). (…)
Vivo en una cabaña encima del mar en un pueblecito desierto. Aquí antes se construían barcos: la única evidencia que queda son las gradas para botar los barcos, cubiertas por la maleza, las zarzamoras y el bosque. Se trata de los restos de un hermoso y húmedo bosque, lleno de serpientes y caracoles y árboles fantásticos azotados por la ventisca y el fuego. Desde el porche de nuestra cabaña nos lanzamos a un mar salvaje repleto de ballenas y focas. Nosotros tenemos un bote que ahora está anclado. Nos rodea un agradable olor a mar y a árboles y a vida y a muerte y a cangrejos.
“Nosotros” somos Margerie Bonner, la ex estrella infantil de cine mudo, y yo. Pensamos casarnos en octubre. Si esto suena como un infanticidio, añadiré que la mencionada estrella infantil ya es mayor de edad. (…)
Conrad me dice que vaya a Estados Unidos. No creo que pueda ir, aunque no pierdo la esperanza. Pero estoy deseando tener una oportunidad para verte. De todas formas, si estás sin un peso o si necesitas refugio o un lugar para el alma en el que te sientas aislado del actual pandemónium o si necesitas todas estas cosas o ninguna, ¿por qué no vienes aquí? Aunque todos nuestros proyectos resulten fallidos, tenemos suficiente dinero para sobrevivir hasta Diciembre; tengo en ebullición el Volcán y Margie está a punto de vender una novela policiaca. Pagamos diez dólares al mes (!) por nuestra cabaña, hay muchas otras que cuando sopla el viento del sudeste, murmuran entre crujidos: “vengan a vivir aquí”. Sería fantástico verte. Es magnífico lugar para vivir, para trabajar o para suicidarse. (…)
¡Las ostras del horno me están llamando!
En respuesta a tu amable carta de Julio de 1930, te saluda, etc.
Muy respetuosamente, etc.

Malcolm Lowry
Dollarton, B. C.
26 de Agosto de 1940
 
 
 

domingo, 17 de abril de 2016

And I crucified



And I crucified between two continents.
En tu última fotografía,
tomada bajo las ventanas de Wordsworth,
tu camisa de algodón triste
se arruga de tal manera
que parece un hábito de fraile.
Tu pantalón roto, deshilachado,
ha perdido toda forma
y tu cabeza se inclina levemente
como si un ángel de humo
la empujara con sus dedos largos.
La tomaron cuando ya estabas muerto.
Tu humorismo condescendiente te obligó a posar
junto a tu saco de viaje
y a las pálidas latas de sardinas.
Estabas ya en el cielo, morada del Señor
que tal vez te escuchaba;
bajaste para dejarte retratar
y de paso te tomaste otra botella de mezcal,
crucificado entre dos continentes.

Hugo Gutiérrez Vega (1934-2015)
Antología Personal
Fondo de Cultura Económica
 
 
 

jueves, 14 de abril de 2016

Rayuela



Julio Cortázar en Rayuela (1963) cita en dos ocasiones a Malcolm Lowry:

"Intuir dijo Oliveira es una de esas palabras que lo mismo sirven para un barrido que para un fregado. No le atribuyamos a Morelli las palabras de Dilthey, de Husserl o de Wittgenstein. Lo único claro en todo lo que ha escrito el viejo es que si seguimos utilizando el lenguaje en su clave corriente, con sus finalidades corrientes, nos moriremos sin haber sabido el verdadero nombre del día. Es casi tonto repetir que nos venden la vida, como decía Malcolm Lowry, que nos la dan prefabricada. También Morelli es casi tonto al insistir en eso, pero Etienne acierta en el clavo: por la práctica el viejo se muestra y nos muestra la salida. ¿Para qué sirve un escritor sino para destruir la literatura?"
Rayuela, Capítulo 99


"¿Cómo convencerá el asesinado a su asesino de que no ha de aparecérsele?"
Rayuela, Capítulo 118


domingo, 10 de abril de 2016

Carta a Juan Fernando Márquez




Querido Juan Fernando:
Te alegrará saber que he dejado la bebida hasta el punto de tomar sólo la copa necesaria, que estoy bien y me encuentro fuerte y, que por fin, he eliminado esa parte de la mente que debe ser eliminada.
No sé cuándo me llamarán a filas, pero, en cualquier caso, quiero aprovechar esta oportunidad para jurarte que mi amistad durará hasta la muerte. Si no hubiese estado tan estúpidamente borracho durante todo el tiempo que pasé en Oaxaca, quizá lo hubiésemos pasado aún mejor, de todas formas nunca lo olvidaré y, de hecho, ya fue bastante bueno.
No pude devolverte el abrigo porque me lo robaron en el tren ni restituir la chaqueta a tu amigo porque estaba demasiado enfermo de cuerpo y alma para comportarme con la cortesía que acostumbro. Pero no olvido esos gestos amables y algún día te compensaré por ellos.
Si alguna vez tienes problemas, deseo que sepas que mi hogar, aunque no sea sino una sombra, es tuyo, y que, esté o no esté yo en Nueva Orleans, habrá siempre un plato de frijoles para ti.
Recibí de ti y de tus amigos un ejemplo de coraje y auténtica cortesía y caballerosidad del que cualquiera desearía estar a la altura y entre todos mis amigos, siempre te contaré como uno de los más queridos.
Por favor, dales recuerdos de mi parte al 'Loco' y al 'Señor' Cervantes y al chico al que yo llamaba 'don Quijote' y recuérdame; si es necesario, reza por alguien que será siempre tu fiel amigo

Malcolm Lowry
1236 W. 11th Ave.
Vancouver, B. C.
Canadá
15 de Mayo de 1940
 
 
Las imágenes son de la obra de Carlos Marín
 

miércoles, 30 de marzo de 2016

Carta a Jan Gabrial



Jan:

No tengo noticias tuyas, espero de veras que no estés enferma, ni te sientas desgraciada, ni inquieta, ni cansada, ni triste. Es extraordinario lo muy ciegamente que uno confía en un cartero. ¿Cómo se yo que no cogerá esta carta y la copiará y se la enviará a su novia, aunque él no podrá quererla tanto como yo te quiero a ti? (Por cierto, ya me encuentro mucho mejor, me siento capaz de salir a derribar algunos muros de piedra antes del almuerzo).
Pienso en ti y me pareces una flor. Y si fueras un nomeolvides, volvería el caos... He robado tu destino y lo he metido en un cofrecito. Entre tanto cuídate de la mujer de las gafas oscuras, de los cirujanos con joroba y del hombre de las tijeras. Y recuerda: te he estado observando durante horas, todo este tiempo, por encima del muro del jardín...
 
Siempre, tu
Malcolm
Vernon Court Hotel
Torquay, Devon, Inglaterra
Agosto de 1933

 
 
Jan,
 
Não tenho notícias tuas, espero sinceramente que não estejas doente, nem te sintas desgraçada, nem inquieta, nem cansada, nem triste. É extraordinário o quão cegamente se confia no carteiro. Como é que eu sei que não pegará nesta carta, a copiará e a enviará à sua namorada, apesar de que não pode amá-la tanto como eu te amo a ti? (Na verdade, eu já me encontro muito melhor, sinto-me já capaz de sair e de derrubar alguns muros antes do almoço.)
Penso em ti e pareces-me uma flor; se fosses uma não-me-esqueças, o caos regressaria… Roubei-te o destino e coloquei-o num guarda-jóias. Entretanto, tem cuidado com a mulher dos óculos escuros, dos cirurgiões com bossas e do homem das tesouras. E não te esqueças: estive a observar-te durante horas, todo este tempo, por cima do muro do jardim…
 
Sempre, teu.
Malcolm
Vernon Court Hotel
Torquay, Devon, Inglaterra
Agosto de 1933
 
(tradução Marcelo Teixeira)

martes, 22 de marzo de 2016

Carta a Conrad Aiken




Querido Pajarraco:
He llegado a un estado de amnesia, depresión, angustia, consunción, ira, alcoholismo y sabe Dios qué otras cosas (en caso de que eso Le interese, lo que es muy dudoso).
Todos cambian aquí, todos cambian aquí, para Oakshot, Cockshot, Poxshot, y que se joda todo ese maldito montón de gente. Mi único amigo aquí es un miembro de una orden terciaria que me cuelga con un imperdible una medalla de la Virgen de Guadalupe en la chaqueta; que me sigue por la calle (cuando no estoy en la cárcel y también allí me ha seguido varias veces) y que cree que soy Jesucristo, lo cual, como sabes, aún no es cierto, aunque quizás empiezo a creérmelo.
Me encarcelaron por espía en un calabozo que, comparado con él, el Chateau d'If ―en las películas― es una casita de campo con vistas al mar.
Pasé la Navidad, el Año Nuevo y el aniversario de mi matrimonio encerrado allí. Toda mi correspondencia llega con retraso. Cuando por fin llega, todo son contradicciones, y tus cartas tienen pequeños agujeros.
No creo que pueda seguir. Me hallo en un lugar oscuro.
Perdido.
Feliz Año nuevo.
Malcolm
Oaxaca
Enero, 1938
 
 

miércoles, 16 de marzo de 2016

¿Quién era Malcolm Lowry?

 

Se debe comenzar por comprender que Malcolm Lowry no era en realidad un novelista, excepto por casualidad. Es difícil saber cómo llamarlo: escritor de un diario, anotador compulsivo, poeta manqué, merolico filosofante, ilusionista alcohólico: cualquiera de estas cosas serviría para empezar, pero sólo para empezar. Cuando uno habla con quienes lo conocieron, la palabra que se oye más a menudo para describir a Lowry es genio; y esa palabra, en este caso, es adecuada. Hasta sus trabajos menos logrados son, evidentemente, producto de una mente y una sensibilidad completamente distintas. El epíteto más usado para calificarlo en segundo término es único y se puede aplicar también como el de genio; nunca hubo, seguramente, nadie tan singular como Lowry. Un hombre astuto y engañoso y sin embargo tímido e ingenuo; un borracho de la talla de Gargantúa y, sin embargo, un hombre que  no parece haber abandonado nunca un grado de conciencia casi sobrenatural, aun cuando se hallase tirado en un bar o una cantina; un gran mentiroso (o, para decirlo más caritativamente, un inventor de ficciones autobiográficas) pero ―sobre todo en sus escritos― uno de los hombres más dolorosamente honestos que vivieron jamás. Para todos sus amigos, una persona muy difícil de soportar, pero un hombre tan encantador que alguien dijo de él: “Me basta ver a ese sinvergüenza una vez, para alegrarme toda la semana”. Un hombre feliz, hasta tonto; un suicida.

Douglas Day, "Prefacio", Oscuro como la tumba donde yace mi amigo,
University of Virginia, Agosto, 1967.
 
 


domingo, 13 de marzo de 2016

La creación

 

―Parte de la desesperación del artista ―dijo Sigbjorn, casi como si hablara consigo mismo y caminando inquietamente― se debe acaso al hecho patente de que el universo mismo, como lo sostuvieron también los Rosacruces, está en proceso de creación. Una obra de arte orgánica, una vez concebida, debe crecer en la mente del creador o empezará a perecer. En realidad, por supuesto, siempre están sucediendo las dos cosas a la vez, de modo que el autor, mientras trabaja, es como un hombre que continuamente se abre camino a través de un humo enceguecedor, esforzándose por rescatar algunos objetos preciosos de un edificio en llamas. ¡Qué esfuerzo desesperado e inexplicable! Pues ese edificio, ¿no es acaso la obra de arte en cuestión, perfecta hace mucho dentro de la mente y sólo convertida en vehículo de destrucción por el esfuerzo de realizarla, de transmutarla sobre el papel?
―Beba ―dijo Eddie.
Pero, avasallado por el deseo de hablar, Sigbjorn meneó la cabeza.
―Parecería que este edificio es singular, no sujeto a las leyes del mundo y asemejándose en cierto aspecto a una criatura del infierno de Dante, pues se sigue quemando como en un fuego infernal exterior, mientras el autor persiste en sus esfuerzos; a medida que las paredes se caen, él continua construyéndolo, como si lo hiciese con una sola mano mientras con la otra trata de recoger los tesoros que el edificio le arroja sobre la cabeza. También es verdad que el artista debe dormir, lo que tal vez sea la principal diferencia entre él y Dios. Beber, como lo señaló Waldo Frank, representa uno de sus frívolos esfuerzos por anular esa diferencia.

(Malcolm Lowry, Oscuro como la tumba donde yace mi amigo,
Capítulo VII. Traducción: Alicia Jurado)