FUNDAÇÃO MALCOLM LOWRY

FUNDAÇÃO MALCOLM LOWRY

Este blogue foi criado com o intuito de unir a comunidade lowryana de todo o mundo, a fim de trocar ideias e informação sobre o autor, promover a organização de conferências, colóquios e outras actividades relacionadas com a promoção da sua obra. Este é o primeiro sítio trilingue feito no México sobre o tema. Cuernavaca, México.


Malcolm Lowry Foundation


This blog was created to comunicate all lowry scholars, fans and enthusiastics from around the world in order to promote the interchange of materials and information about the writer as well as organize events such as lectures, colloquiums and other activities related to the work of the author. Cuernavaca, Mexico.


FONDATION MALCOLM LOWRY

Ce blog a été crée dans le but de rapprocher la communauté lowryenne du monde entier afin de pouvoir échanger des idées et des informations sur l'auteur ainsi que promouvoir et organiser des conférences, colloques et autres activités en relation avec son oeuvre. Cuernavaca, Morelos, Mexique.

lunes, 10 de diciembre de 2018

En actividad...







Guión...

En febrero de 1949 Malcolm comenzó a trabajar con Tender is the Night de F. Scott Fitzgerald con el propósito de hacer un guión para cine, el proyecto, según dijo Frank Taylor a Lowry desde Hollywood, llevaba trece años. Margerie le consiguió un ejemplar en la biblioteca de Vancouver. En marzo ingresó al hospital para una operación de várices. El 26 de marzo Malcolm le escribió a Earle Birney: la operación duró dos horas "...y pude mirar casi todo el tiempo. Parece que fue un éxito. Me pusieron en el ala de maternidad, para sorpresa de un futuro padre que estaba, pálido, en la entrada. Le expliqué que era sólo uno de esos nuevos bebés, gigantes, digamos, atómicos, recién salidos al mercado..."

lunes, 19 de noviembre de 2018

El volcán

Yvonne stood there silently by the door, unable to make a move, watching, the roar of the plane still with her, the buffeting of wind and air as they left the sea behind, the roads below still climbing and dropping, the little towns still steadily passing with their humped churches. Quauhnahuac with all its cobalt swimming pools rising again obliquely to meet her. But the exhilaration of her flight, of mountain piled on mountain, the terrific onslaught of sunlight while the earth turned yet in shadow, a river flashing, a gorge winding darkly beneath, the volcanoes abruptly wheeling into view from the glowing east, the exhilaration and the longing had left her.
Under the volcano, Chapter 2






Yvonne permaneció junto a la puerta, silenciosa e inmóvil, mirando hacia ellos, mientras seguían obsesionando su imaginación el rugido del aeroplano, las ráfagas que soplaban cuando el mar quedó a sus espaldas, los caminos que ascendían y descendían, los pueblecitos que desfilaban sin cesar con sus iglesias encorvadas, Quauhnáhuac con todas sus albercas de cobalto que volvían a alzarse oblicuamente para recibirla. Pero el regocijo del vuelo, de montaña sobre montaña, el furioso embate de los rayos del sol cuando la tierra gira en la penumbra, un río que resplandece, una cañada que, sombría, serpentea allá abajo en la distancia y los volcanes que, de pronto, surgen del este incandescente, el regocijo y los anhelos la abandonaron.
Bajo el volcán, Capítulo II

viernes, 9 de noviembre de 2018

Festejo Lowryano

La fundación Malcolm Lowry cumple 16 años de actividades culturales ininterrumpidas en torno a la vida y obra del escritor inglés Malcolm Lowry que vivió en Cuernavaca a mediados de la década de los 30 donde comenzó a escribir su obra mas célebre Bajo el Volcán. Lowry nació el 28 de julio de 1909 en New Brighton, Wirral, y falleció el 26 de junio de 1957 a la edad de 48 años en Ripe, Sussex, Inglaterra.

La fundación Malcolm Lowry organiza estos actos culturales de forma independiente cada 2 de noviembre en el contexto del día de los Fieles Difuntos que se celebra en México. La organización está conformada por entusiastas personajes de la vida cultural de México y Cuernavaca como Óscar Menéndez, John Prigge, Félix García, Dany Hurpin, Alberto Rebollo y Marcelo Teixeira.

Como cada año, visitan la tumba de los espejos en el panteón de la Leona. Este año, estuvieron presentes los familiares de los difuntos sepultados en esa tumba. Luego vino la procesión al templo del esparcimiento y la amistad, la cantina “La Estrella”, donde se canta, se baila y se brinda con interminables y amenas charlas, que terminan en una verbena popular.

Ese mismo día por la tarde noche en La Casona Spencer presentan a invitados especiales, estudiosos de la vida y obra de Malcolm Lowry con ponencias, conferencias, ensayos, presentaciones de libros, aunadas a otras actividades culturales como exhibiciones de pintura, escultura, grabado, inspirados en la novela.

Este año se contó con la presencia del escritor Stephen Cooper quien es profesor de la Universidad de los Ángeles California, Long Beach, con la ponencia “Approach to Under the Volcano”, comentaron Ángel Cuevas y Alberto Rebollo. Se proyectó un video con la colección de portadas pintadas a mano de “La Cartonera” sobre la novela de Lowry en su tercera edición que sorprendió la vista del público por su belleza colorista, pinceladas espontáneas e imágenes minimalistas que ilustran los temas de las pequeñas ediciones de la editorial artesanal. Estos ejemplares son de colección pintadas por manos expertas como la del maestro Víctor Gochez, Óscar Menéndez, Cisco Jiménez, Juan Machín, Efrén Galván y hasta del polémico Víctor Hugo Sánchez. Se integran también jóvenes artistas como Mafer Rejón y un nutrido grupo de entusiastas amantes del color y las formas que puntualmente se reúnen todos los sábados en los pasillos de La Casona Spencer. Los artífices de este proyecto colectivo son Nayeli Sánchez y Dany Hurpin.

Alejandro Aranda

Cuernavaca, Morelos 4 de noviembre de 2018

















Fotografías de Alejandro Aranda y Efrén Galván

martes, 6 de noviembre de 2018

En La Casona Spencer

Con la participación de Stephen Cooper en La Casona Spencer.







En La Estrella

‘Jesus, Hugh, I’m sorry. I can’t stop bouncing about. It’s like being in a tank —did I say tank? Christ, I need a drink. What have we here?’ The Consul grasped, from the window-sill, an uncorked bottle of bay rum. ‘ What’s this like, do you suppose, eh? For the scalp.’ Before Hugh could stop him the Consul took a large drink. ‘Not bad. Not at all bad,’ he added triumphantly, smacking his lips. ‘If slightly underproof... Like pernod, a little. A charm against galloping cockroaches anyway. And the polygonous proustian stare of imaginary scorpions. Wait a minute, I’m going to be—’

Under the volcano, Chapter 6






¡Por Dios, Hugh, lo siento! No puedo dejar de andar saltando. Es como si estuviera dentro de un tanque de guerra. ¿Dije tanque? ¡Jesús!, necesito un trago. ¿Qué es esto? —el Cónsul empuñó una botella destapada de loción que estaba en el alféizar de la ventana— . ¿A qué crees que sepa esto, ¿eh? Para el cuero cabelludo —antes de que Hugh pudiera detenerlo, el Cónsul dio un largo trago—. No está mal. No está nada mal —añadió triunfante y relamiéndose—. Sabe un poco a pernod. De cualquier manera, un buen hechizo contra las cucarachas galopantes. Y contra la poligona mirada proustiana de imaginarios escorpiones. Espera un momento, voy a...
Bajo el volcán, Cap. VI

Coloquio Malcolm Lowry 2018

La visita al Panteón de la Leona es ya una tradición para comenzar las actividades del Coloquio Malcolm Lowry de cada año. En el frontispicio de entrada al panteón, puede leerse:

"Postraos, aquí la eternidad empieza y es polvo aquí la mundanal grandeza"

















sábado, 22 de septiembre de 2018

Quauhnáhuac

Fotografía Archivo de La Casona Spencer

El otro personaje inolvidable de Bajo el volcán es Quauhnáhuac, un lugar de aparecidos y de apariciones que no está en la geografía del mundo porque es como el infierno, está en el corazón. Quauhnáhuac es como el mar, silencioso y profundo, lleno de belleza y horror, de donde no se puede salir o, más bien, de donde uno piensa que sale cuando en realidad está corriendo a su encuentro.

Es una ciudad de frías y raudas aguas de montaña que bajan corriendo en arroyos que brotan por la calle y que se convierten en “pequeños torrentes impetuosos” camino a las barrancas. Una ciudad en cuyas calles el fantasma de Yvonne podía deambular acompañada tan solo por su propia sombra “consoladora aunque indeseable”. Un lugar por donde caminan almas descarnadas, una ciudad depurada, sin mácula, donde Geoffrey era susceptible de redención y ayuda. Un recinto que era como el tiempo: “por doquier que se mirase estaba aguardando el abismo a la vuelta de la esquina”.

Pero también, para hacer delirar a los lectores, se localiza en el planeta, en México: “queda situada bastante al sur del Trópico de Cáncer, en el Paralelo Diecinueve, tiene dieciocho iglesias, cincuenta y siete cantinas y no menos de cuatrocientas albercas colmadas por la lluvia que incesantemente se precipita de las montañas” (Bajo el volcán, Capítulo I).

Como todo buen laberinto, Quauhnáuac tiene en su interior una Cervecería Quauhnáhuac y una rueda de la fortuna que es una metáfora del cosmos, donde todos los carteros son idénticos y hay una iglesia que Geoffrey no conocía y en la que “había oscuros gobelinos con extraños ex-votos pintados y una Virgen piadosa que flotaba en la penumbra” (Bajo el volcán, Capítulo X), ¿Qué lugar es éste, tan extraño? Tal vez es un lugar que sólo puede entender un alma amezcalada, pero, sobre todo, un lugar que, hacía poco menos de un año, había sido testigo de una separación inolvidable.

Tiene una estación de ferrocarril que dormita con sus vías desiertas y las señales levantadas. “Poco de cuanto en ella había daba idea de que alguna vez allí llegara un tren, por no decir que de allí saliera” (Bajo el volcán, Capítulo I). Y también tiene un casino que ya no es casino, nadie apuesta nada en él.

En su único cine se exhibe “Las manos de Orlac” y un jardín interior, el Jardín Borda, sirve de escenario para que los emperadores vuelvan a abrazarse y sigan llorando apasionadamente, además de un palacio, que fue de Cortés, con una silueta acastillada y sombría.


“¡Ah, pero todo esto pudo haber parecido razón suficiente para poner el mundo entero entre ellos y Quauhnáhuac! (…) como si, de alguna manera, se hubiera transferido a estas montañas violáceas que se erguían en su derredor, tan misteriosas con sus minas de plata secretas, tan retiradas y, no obstante, tan cercanas, tan inmóviles; y de estas montañas emanaba una rara fuerza melancólica que trataba de retenerlo aquí corporalmente, y era esta fuerza su propio peso, el peso de muchas cosas pero, sobre todo, el peso del dolor” (Bajo el volcán, Capítulo I).
FG
Quauhnáhuac
22.09.18

Fotografía Archivo de La Casona Spencer

lunes, 10 de septiembre de 2018

Yvonne

Fotografía de Óscar Menéndez

Caminaba por Quauhnáhuac percutiendo y raspando ágilmente sus tacones por la calle… Coqueteó y se relacionó con Laruelle y Hugh y, cuando estuvo de vuelta, preguntó al Cónsul si Hugh sabía que se habían divorciado. Junto a ella nadie habría podido sospechar su agonía. Nadie hubiera advertido su carencia de fe ni preguntado si sabía a dónde iba ni se hubiese asombrado de que estuviese caminando dormida.
Geoffrey Firmin la conoció en Granada, España, en 1935 y pasearon juntos en los jardines del Generalife, los jardines de la Alhambra y el bar Hollywood. Se casaron en Granada y luego fueron a vivir a México, pero en diciembre de 1937 Yvonne lo abandonó y le envió, a través de su abogado, la noticia de su divorcio. Vivieron en la Ciudad de México, Oaxaca y Quauhnáhuac, no tuvieron hijos y, junto a él, muchas veces ella sintió que su alma se desgarraba…
Pero, contra todos los pronósticos, Yvonne volvió, segura de amarlo, para sacarlo del abismo de perdición donde se encontraba y para salvarse a sí misma. Volvió en un pequeño avioncito que parecía un diablo rojo y tenía la sensación de estar entrando a la bahía de Acapulco “en medio de un huracán de inmensas mariposas que, espléndidas, se precipitaban mar adentro para recibir al Pennsylvania” (Bajo el volcán, Cap. II).
Yvonne Constable o Yvonne Griffaton o “El Diablillo de Honolulú” nació en Hawái donde conoció los primeros volcanes de su vida, aunque no el más querido que lo aguardaba en Quauhnáhuac. A los doce años era una muchacha desobediente y loca por el beisbol. Fue actriz desde los catorce años. Estudió en la Universidad de Hawái donde siguió un curso de astronomía. En Hollywood a los 24 años se encontraba en camino de convertirse en estrella.
Cuando actuaba en aquellas películas del Oeste, la gente decía: “no es bonita, pero va a ser hermosa”. A los veinte, seguían diciendo lo mismo y a los veintisiete, cuando ya se había casado con el Cónsul, seguía siendo verdad. “Daba la impresión de alguien que aún va a ser”.
La nariz respingada, las orejas diminutas, los ojos cálidos y oscuros, la boca ancha de labios carnosos y la barba ligeramente débil. Era un rostro brillante y fresco que podía desplomarse, según decía Hugh, como un montón de cenizas.
Escribió  numerosas cartas que Geoffrey nunca leyó y cuando regresó encontró al Cónsul en el bar del Hotel Bella Vista en las primeras horas de la mañana, luego salieron “a la calle: cuando la atravesaron, Yvonne se alegró de la excusa que le ofrecía la vitrina de la imprenta para aliñarse un poco. (…) Desde el espejo del escaparate la criatura oceánica que le devolvía la mirada estaba a tal grado impregnada y bronceada por el sol y acariciada por la brisa marina y la espuma que, a pesar de que hacía los furtivos movimientos de la vanidad de Yvonne, parecía cabalgar sobre la resaca, más allá del dolor humano. Pero el sol tornaba el dolor en veneno, y un cuerpo radiante sólo servía para mofarse de un corazón adolorido; Yvonne lo sabía, aunque aquella bronceada criatura, hija de las olas, de la orilla del mar y de hierbas peinadas por el viento, lo ignorase” (Bajo el volcán, Cap. II).
Pasó sin entender algunas cosas, por ejemplo, cuando el Cónsul mencionaba la lechería pensando en lechery, pero entendió otras muy a fondo como puede verse en las cartas que el Cónsul va leyendo en el Capítulo XII oyendo, por encima de todo, la voz de Yvonne, amada, intolerable, que pronto habría de perderse…
FG
Quauhnáhuac
10.09.18